Este informe analiza cómo la bioeconomía puede impulsar el crecimiento, la resiliencia y la recuperación de la naturaleza en el Reino Unido. Ha sido encargado por NatureFinance y elaborado por Earth Capital Nexus, que forma parte del Instituto Grantham de Investigación sobre el Cambio Climático y el Medio Ambiente y de la Escuela Global de Sostenibilidad de la London School of Economics (LSE).
El Reino Unido cuenta con una bioeconomía amplia, productiva y competitiva a nivel internacional: un importante sistema económico que abarca toda la actividad económica que depende de los recursos biológicos, los procesa o los transforma, desde la agricultura y la silvicultura hasta los productos farmacéuticos y los materiales de origen biológico. Se estima que aporta 325 000 millones de libras al año, lo que representa el 13,2 % del valor añadido bruto, y da empleo a 6,4 millones de personas, casi uno de cada cinco trabajadores del Reino Unido. Es fundamental destacar que dos tercios de esa actividad se concentran fuera de Londres y del sureste, precisamente donde deben llegar las iniciativas del Gobierno en materia de crecimiento regional y descentralización.
El país ya cuenta con los elementos necesarios para una bioeconomía próspera, desde instituciones de investigación punteras a nivel mundial y un sector de las ciencias de la vida competitivo a escala global, pasando por capacidades en ingeniería biológica y sofisticados mercados financieros. Sin embargo, su potencial no se está aprovechando. La bioeconomía ha crecido solo un 0,73 % anual desde 2009, frente al 1,62 % del conjunto de la economía, y ocupa tan solo el puesto 21 de 28 países europeos en cuanto a crecimiento. Los puntos fuertes están todos ahí; lo que falta es la coordinación necesaria para conectarlos.
En este nuevo informe se ofrece una visión global de la bioeconomía del Reino Unido tal y como se presenta en la actualidad, revelando cinco obstáculos que frenan su desarrollo: su medición es deficiente, la responsabilidad está repartida entre distintos organismos gubernamentales, la demanda de productos de origen biológico es impredecible, los activos regionales no son aptos para la inversión y el capital no llega a la fase de expansión. El informe expone las medidas necesarias para hacer frente a estos obstáculos y convertir los puntos fuertes dispersos del Reino Unido en un motor coherente de crecimiento.
Dónde está la oportunidad
Existen cuatro ejes interrelacionados a través de los cuales la bioeconomía puede contribuir a la consecución de las prioridades del Gobierno.
• Productividad y crecimiento descentralizado: Dos tercios del valor de la bioeconomía se concentran fuera de Londres y del sudeste. Invertir en instalaciones de demostración y en clústeres regionales contribuiría a que las nuevas tecnologías potenciaran los puntos fuertes ya consolidados, desde la industria alimentaria en North Yorkshire hasta la industria farmacéutica en Liverpool.
• Sostenibilidad y transición positiva para la naturaleza: La bioeconomía no es sostenible por naturaleza, pero puede diseñarse para que lo sea. En concreto, la integración de la circularidad y la reducción de la intensidad de recursos en los sectores consolidados, respaldadas por las políticas de contratación pública, las normas y el desarrollo de competencias, pueden hacer que el crecimiento y la recuperación de la naturaleza vayan de la mano.
• Inversión: La inversión privada en empresas del sector de la bioeconomía del Reino Unido alcanzó los 14.3 mil millones de libras esterlinas en 2023, lo que supone un aumento de 7,5 veces en una década. Al Reino Unido no le falta capital; lo que le falta son los mecanismos para conectarlo con las oportunidades. Una plataforma de inversión en bioeconomía del Reino Unido y una taxonomía estandarizada ofrecerían a los inversores una cartera de proyectos clara, mientras que las garantías, el capital de primera pérdida y la financiación mixta ayudarían a las empresas a dar el salto de la fase piloto a la escala comercial.
• Resiliencia y seguridad: El Reino Unido importa alrededor del 40 % de sus alimentos y la mitad de sus riesgos relacionados con la naturaleza tienen su origen en el extranjero. Los acuerdos de compra a largo plazo y los compromisos de mercado anticipados proporcionarían a las empresas la seguridad necesaria para desarrollar su capacidad a nivel nacional, reduciendo así la exposición a las materias primas importadas, las crisis alimentarias y la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles.
Por qué es importante
Los competidores del Reino Unido no se quedan de brazos cruzados. La UE renovó su Estrategia de Bioeconomía en 2025, respaldada por una alianza de compras de 10 000 millones de euros, mientras que Estados Unidos, China y Brasil coordinan sus bioeconomías a nivel nacional.
Sin una política coordinada y una estructura financiera adecuada, el Reino Unido corre el riesgo de quedarse rezagado respecto a sus homólogos, de verse más expuesto a las crisis y de perder en el extranjero a sus empresas de base biológica más prometedoras. Asumir el liderazgo en la agenda de la bioeconomía ayudaría a las empresas británicas a convertirse en líderes mundiales, reforzaría la resiliencia y situaría al Reino Unido a la vanguardia en materia de clima, seguridad alimentaria y naturaleza.