Este informe de políticas forma parte de la serie «Unlocking Africa’s Bioeconomy» (Desbloqueando la bioeconomía de África) de NatureFinance, que analiza cómo los países y regiones africanos pueden ir más allá de la extracción de recursos para avanzar hacia la creación de valor añadido que refuerce la resiliencia económica, impulse un crecimiento respetuoso con la naturaleza y atraiga inversiones.
La bioeconomía ofrece a la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) una vía transformadora para superar los modelos de desarrollo con altas emisiones de carbono. No se trata de una agenda medioambiental de nicho, sino de una estrategia económica e industrial que abarca a todo el Gobierno y constituye una respuesta creíble a los retos estructurales más acuciantes de la región. La expansión de la bioeconomía circular podría suponer un aumento del 2,2 % del PIB de África y generar 11 millones de puestos de trabajo, una oportunidad que la SADC está en condiciones de aprovechar, dado que su superficie abarca casi un tercio del continente, cuenta con una rica biodiversidad, paisajes agrícolas fértiles y una mano de obra joven.
El informe, que se basa en un estudio de investigación adjunto sobre la inversión en la bioeconomía del sur de África, ofrece una visión general del panorama normativo actual de la región, identifica los sectores con mayor potencial de crecimiento e inversión y formula recomendaciones normativas para aprovechar dicho potencial.
Dónde está la oportunidad
● La agricultura, la transformación agrícola y los sistemas alimentarios constituyen el sector predominante en la región y encierran un enorme potencial aún sin explotar para fomentar la resiliencia climática y una transformación de mayor valor añadido.
● La biotecnología y los bioprocesos ofrecen la mayor cadena de valor y las mayores oportunidades de ingresos por exportación.
● La bioenergía y los biocombustibles ofrecen importantes ventajas en materia de seguridad energética y competitividad comercial.
● La bioeconomía azul ofrece vías para diversificar más allá de la agricultura terrestre, crear empleo en las zonas costeras y aprovechar las soluciones climáticas basadas en la naturaleza, al tiempo que aborda la seguridad alimentaria.
● La economía circular y la gestión de residuos siguen representando una importante oportunidad sin explotar, con un gran potencial para transformar los flujos de residuos en insumos de mayor valor para las industrias de la región.
● Se puede potenciar la economía basada en la fauna silvestre y la biodiversidad mediante la inversión en la infraestructura ecológica de la SADC como activo productivo.
Por qué es importante
Los países que actúan por su cuenta se enfrentan a mayores costes y a una menor competitividad. Las políticas fragmentadas, las definiciones poco claras y los mandatos que se solapan envían actualmente señales contradictorias en materia de inversión, lo que sigue favoreciendo a las industrias tradicionales de combustibles fósiles, disuade al capital paciente y hace que se renuncie a las economías de escala que podría ofrecer una región unificada.
Un enfoque regional coordinado cambiaría esta situación y, al mismo tiempo, fomentaría la resiliencia económica a largo plazo. Al armonizar las prioridades nacionales y regionales, la SADC puede abrir mercados más amplios, infundir confianza a los inversores para que respalden la bioeconomía e impulsar la industrialización verde en toda la región de una forma que ningún país podría lograr por sí solo.
Recomendaciones clave
1. Elaborar un marco o una estrategia de bioeconomía de la SADCpara armonizar las políticas nacionales, las prioridades de inversión y las normas, y movilizar capital a escala regional.
2. Mencionar explícitamente la bioeconomía como motor clave de la Estrategia y Hoja de Ruta de Industrialización de la SADC (SISR) 2015-2063, con el fin de prepararla para la inversión, vinculando el capital natural a cada uno de los cuatro pilares de la SISR.
3. Coordinar las infraestructuras regionales y los corredores comercialespara reforzar las cadenas de valor de la bioeconomía transfronterizas, ubicando las infraestructuras en función de la ventaja comparativa de cada país.
4. Aunar los conocimientos especializados y los recursos financieros de la regiónpara crear plataformas comunes de I+D, centros de biorrefinería, centros de excelencia y zonas económicas especiales centradas en la bioeconomía.
5. Recurrir a la diplomacia regionalpara posicionar a la SADC como un proveedor global competitivo de productos sostenibles de origen biológico, garantizando el acceso a los mercados y promoviendo normas que reflejen los puntos fuertes de la región.
Contacto y más información
Para consultas sobre contenidos, Monique Atouguia, consultora sénior, Global Africa
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