En Building Bridges 2025, celebrado en Ginebra, el diálogo entre las finanzas y la naturaleza entró en una nueva fase de madurez. En todos los paneles y asociaciones, un mensaje resonó con claridad: la naturaleza ha pasado de ser un elemento marginal a convertirse en el núcleo de la estrategia financiera, tanto como riesgo material como fuente de oportunidades. Desde la incorporación de la naturaleza en los marcos prudenciales hasta la ampliación de la financiación combinada para un crecimiento positivo para la naturaleza, los debates convergieron en una única dirección: alinear el capital global con la resiliencia planetaria.
A continuación se presentan cinco ideas que están dando forma a la próxima frontera de las finanzas naturales en el camino hacia la COP30 en Belém y más allá.
1. La naturaleza es una preocupación financiera fundamental.
La pérdida de naturaleza y la disminución de la biodiversidad se consideran ahora riesgos financieros importantes a ojos de los reguladores, los inversores y los responsables políticos. Las autoridades supervisoras de más de 27 países, incluida la FINMA en Suiza, ya están incorporando el riesgo natural en los marcos prudenciales, con la obligación de divulgación para las instituciones suizas fijada para 2028.
Los rápidos avances en inteligencia artificial, monitorización por satélite y herramientas analíticas alineadas con el TNFD permiten ahora a los inversores cuantificar cómo la salud de los ecosistemas se traduce en exposición crediticia y estabilidad del mercado.
«La naturaleza resiliente sustenta los negocios resilientes».
– Tony Goldner, TNFD
Perspectiva: El sector financiero está pasando de manera decisiva de la concienciación a la responsabilidad, integrando el capital natural en el núcleo de la gobernanza, la gestión de riesgos y la divulgación.
2. De los proyectos piloto a las carteras: ampliando la financiación de la naturaleza
Las soluciones basadas en la naturaleza, las estructuras de financiación combinada y los canjes de deuda por naturaleza están pasando de ser proyectos piloto a convertirse en carteras estandarizadas en las que se puede invertir. Los gobiernos de Brasil, China y toda África están codificando los créditos de biodiversidad, los incentivos fiscales y las regulaciones habilitadoras para atraer a inversores institucionales y capital privado a gran escala.
Los bancos multilaterales de desarrollo y las instituciones financieras de desarrollo están impulsando esta expansión, mediante la concesión de garantías, préstamos conjuntos y mecanismos de primera pérdida para reducir el riesgo de los mercados fronterizos y movilizar flujos de capital a largo plazo.
«La financiación para el desarrollo no se trata solo de dinero, sino de lo que el dinero puede hacer».
– Embajador Pietro Lazzeri, SECO
Perspectiva: El centro de gravedad está pasando de proyectos fragmentados a carteras replicables y rentables que generan valor tanto ecológico como financiero, especialmente en las economías en desarrollo, donde el rendimiento del impacto es mayor.
3. La innovación y la estandarización están liberando capital.
Los avances en inteligencia artificial, ADN ambiental (eDNA) y análisis geoespacial están transformando la forma en que se supervisa, valora y cotiza la naturaleza en la toma de decisiones financieras. Herramientas como NatureAlign y ENCORE permiten a los inversores evaluar las dependencias y los impactos relacionados con la naturaleza, en consonancia con el marco LEAP de la TNFD.
Sin embargo, alcanzar una escala de inversión adecuada exige definiciones comunes, normas de valoración sólidas y sistemas de datos interoperables que garanticen la credibilidad y la comparabilidad entre los distintos mercados.
Perspectiva: La innovación está acelerando la eficiencia y la transparencia, pero la estandarización es el factor decisivo para alinear las finanzas con la naturaleza.
4. El continuo del capital: de la filantropía a la inversión institucional
Para cubrir el déficit financiero mundial de 3 billones de dólares anuales destinado a la naturaleza, es necesario activar todo el continuo de capital, desde la filantropía y los fondos catalizadores hasta los inversores institucionales.
Las empresas en fase inicial y las iniciativas impulsadas por la comunidad, especialmente en los mercados emergentes, dependen del capital concesional y de primera pérdida para crear canales de inversión y atraer financiación convencional. Instrumentos como los préstamos vinculados al impacto, la financiación con perspectiva de género y los modelos basados en resultados están demostrando su eficacia a la hora de alinear los objetivos con el rendimiento y la inclusión con la escala.
Perspectiva: La financiación combinada ya no es un experimento minoritario. Es el motor conectivo que une el interés público con el capital privado, haciendo que el crecimiento sostenible sea tanto invertible como inclusivo.
5. Replanteamiento de la naturaleza como infraestructura y oportunidad estratégica
La naturaleza se reconoce cada vez más como una infraestructura fundamental y un amortiguador, un sistema estabilizador para el clima, el agua, los alimentos y la resiliencia fiscal.
Regiones como África, América Latina y el Sudeste Asiático, dotadas de una gran biodiversidad y capital natural, están emergiendo como fronteras estratégicas para la inversión que fusiona rentabilidad, resiliencia e inclusión.
«La naturaleza es el aire acondicionado y la bomba de agua de nuestro planeta, así como un amortiguador fiscal».
– Marcelo Furtado, Itaúsa
Perspectiva: Posicionar la naturaleza como infraestructura crítica puede desbloquear capital transformador al tiempo que refuerza la resiliencia sistémica.