Cómo evalúan las calificaciones crediticias soberanas el riesgo institucional de
Las calificaciones crediticias soberanas determinan la asignación global de capital. Influyen en los costes de financiación, el acceso a los mercados y el margen fiscal de los países de todo el mundo.
Sin embargo, una parte significativa de las calificaciones soberanas se basa en evaluaciones cualitativas de la gobernanza que son opacas, se aplican de forma inconsistente y, a menudo, se basan en indicadores que nunca se diseñaron para predecir el riesgo de impago. Muchas de estas herramientas se basan en encuestas basadas en percepciones, indicadores de gobernanza heredados y superposiciones discrecionales que pueden tardar en reflejar las reformas institucionales o las mejoras en la resiliencia.
A medida que la volatilidad climática, la fragmentación geopolítica y la presión de la deuda remodelan el panorama global de riesgos, los modelos de puntuación cualitativa obsoletos corren el riesgo de medir erróneamente el rendimiento institucional y valorar incorrectamente el riesgo soberano.
Este informe examina el aspecto «blando» de las metodologías de calificación crediticia soberana. Analiza cómo los indicadores basados en la percepción, las superposiciones discrecionales y los indicadores de gobernanza heredados, como los componentes de los Indicadores Mundiales de Gobernanza del Banco Mundial, pueden distorsionar la evaluación del riesgo institucional cuando se utilizan más allá de su ámbito previsto.
El documento establece reformas prácticas para reforzar la transparencia, la coherencia y la base empírica de la puntuación cualitativa, garantizando que las calificaciones crediticias reflejen con mayor precisión el rendimiento institucional, la resiliencia y los factores reales que impulsan el riesgo crediticio soberano.
Reforma de la puntuación cualitativa de la gobernanza en las calificaciones crediticias soberanas de
La cuestión no es si la gobernanza es importante para el riesgo crediticio soberano, sino cómo se mide, valida y actualiza. Las siguientes recomendaciones tienen por objeto reforzar la transparencia, la coherencia y la base empírica de los datos cualitativos en las calificaciones crediticias soberanas.
1. Medir lo que realmente impulsa el riesgo crediticio soberano:Actualizar la puntuación cualitativa para que las evaluaciones institucionales y de gobernanza estén claramente vinculadas al riesgo de impago, reduciendo la dependencia actual de indicadores indirectos poco fiables.
2. Modernizar la puntuación cualitativa con análisis avanzados:utilizar métodos de previsión, enfoques basados en vías y herramientas basadas en inteligencia artificial para mejorar la evaluación prospectiva del riesgo institucional, reducir los sesgos y reforzar la coherencia.
3. Reconocer la resiliencia como una fortaleza crediticia:Incorporar explícitamente la resiliencia climática y natural, como la preparación para desastres y la planificación de la adaptación, en la puntuación cualitativa.
Por qué es importante
La forma en que se definen y aplican los indicadores cualitativos de gobernanza tiene consecuencias directas para los costes de financiación, el margen fiscal y la capacidad de inversión.
La mejora de estos marcos reforzaría la evaluación de la solvencia soberana de tres maneras importantes:
1. Mejorar la asignación de capital: cuandola gobernanza se mide de forma errónea, el riesgo soberano se valora incorrectamente. Esto aumenta los costes de financiación, debilita el acceso al mercado y reduce el margen fiscal para el clima y el desarrollo.
2. Abordar un punto ciego estructural:Si bien las reformas se han centrado en mejorar los datos macrofiscales «duros», los determinantes cualitativos de la solvencia crediticia tienen un peso desproporcionado en las calificaciones, a pesar de ser menos transparentes, menos verificables y más propensos a la inconsistencia.
3. Garantizar la credibilidad en un panorama de riesgos cambiante:A medida que la volatilidad climática, la fragmentación geoeconómica y las perturbaciones tecnológicas remodelan el riesgo soberano, los indicadores de gobernanza obsoletos y los modelos de puntuación estáticos son cada vez menos capaces de reflejar el rendimiento, la resiliencia y la eficacia de las políticas en el mundo real.
Mirando hacia el futuro
Este informe se basa en el trabajo más amplio de NatureFinance sobre los mercados de deuda soberana y la resiliencia, incluyendo Pérdida de naturaleza y calificaciones crediticias soberanas, Evaluación de cuestiones relacionadas con la naturaleza en la inversión en deuda soberana, y nuestro reciente La naturaleza como amortiguador .
En conjunto, estas publicaciones presentan un argumento coherente: los riesgos climáticos y naturales son financieramente relevantes para el crédito soberano, y las metodologías utilizadas para evaluar la solidez institucional deben evolucionar para reflejar esa realidad.
Los resultados servirán de base para el diálogo continuo con los responsables políticos, las agencias de calificación crediticia, los inversores y las instituciones multilaterales sobre cómo modernizar las metodologías de evaluación del riesgo soberano.
Los resultados servirán de base para el diálogo continuo con los responsables políticos, las agencias de calificación crediticia, los inversores y las instituciones multilaterales sobre cómo modernizar la evaluación del riesgo soberano. A través de nuestra función como Secretaría del Centro de Deuda Soberana Sostenible y la colaboración continua con los bancos multilaterales de desarrollo, los reguladores y los actores del mercado, NatureFinance está impulsando reformas prácticas para que el análisis del riesgo soberano sea más transparente, se base en el rendimiento y tenga en cuenta la resiliencia.
Para que el capital fluya de manera que estabilice las economías en un mundo más volátil, las herramientas que determinan el riesgo soberano deben adaptarse en consecuencia.
Este documento ha sido redactado por Arend Kulenkampff con la colaboración de Vera Songwe, Guillaume Thomassin, Hanan Amin Salem, Julie McCarthy, Justin Mundy, Isobel Cohen, Teal Emery, Chris Humphrey y Erik Berglof. Asistencia editorial de Amandine Ambregni, Lucy Martin, Natan Aquino, Barbara Oldani, Martina Tamvakou, Eva Sirp, Shereen Wiseman y Justine Doody.
Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo de la Fundación Children’s Investment Fund.
Para comentarios o consultas, póngase en contacto con: arend.kulenkampff@naturefinance.net